Las imágenes han sido ensambladas, además de sufrir un proceso de corrección geométrica, a fin de orientarlas hacia el norte, minimizar los efectos debidos al relieve y a los ángulos de captación visual.
Seguidamente se han definido las líneas de corte entre las imágenes fuente - generalmente a lo largo de las orillas de un río o siguiendo los bordes de edificios - de forma que los límites resulten imperceptibles. Las imágenes se han superpuesto en toda su amplitud, facilitando así la eliminación de las nubes residuales.
La última etapa ha consistido en adaptar los colores de las imágenes, con el propósito de obtener, sobre el conjunto de la cobertura, una homogeneidad de los colores fieles a la realidad de los paisajes.